Es un conjunto de crónicas cuyo centro es la Ciudad de México, y su razón de ser, dijo, es el paso de una ciudad tranquila, a una que llama "postapocalíptica".

"Todos los libros son proféticos en la medida que uno profetiza que alguien los leerá, pero no mas allá. No me atrevería a subirme a la cumbre de la montaña y decir: temblad pecadores porque ya viene la redención que consiste en la alianza de cambio climático con la contaminación", dijo Monsiváis.
Apocalipstick es un retrato de la vida cotidiana de lo que era la ciudad y en lo que se ha convertido, señaló el escritor:
"Básicamente era una ciudad tranquila, en la medida en que uno podía caminar en las noches, en la medida en que había la promesa del empleo, en la medida en que se pensaba que con todas las dificultades era posible una vida de calidad o una sobrevivencia importante, ahora ya no..."
La tranquilidad, dijo, residía en la esperanza, y ahora la esperanza se reconvierte en frustración.
Lo que se rescata de ahora, dijo Monsiváis, es que aún hay solidaridad:
"Se ve que en muchos detalles, la solidaridad en un nivel persiste, y que no se abandona el sentido comunitario aún con el triunfo del individualismo..."
Monsiváis habló sobre el papel que juega la clase política en la vida de las ciudades:
"Lo obliga a uno a pensar que si eso es todo lo que tienen que ofrecer, pleitos, trampas, fraudes, obediencias incondicionales, destrucción del lenguaje, pues tenemos que empezar de nuevo, la refundación de la clase política podría ser un buen homenaje al Bicentenario".
Hasta el momento se han vendido ya 25 mil copias de ?Apocalipstick' de Carlos Monsiváis.
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